miércoles, 30 de abril de 2014

Roncesvalles

Hoy estaba hablando con mi madre y recodando nuestro viaje a Navarra y todo lo que habíamos visitado y demás, así que como en la pasada entrada os hablé de la Selva de Iratí, pues hoy os voy a comentar un poquito sobre otro lugar de Navarra, concretamente en el Pirineo Navarro, Roncesvalles.

Roncesvalles suele ser uno de los puntos de partida elegidos por los peregrinos que van a realizar el Camino de Santiago.

Aquí podréis disfrutar de la Colegiata de  Santa María de Roncesvalles, que fue un antiguo hospital de peregrinos. Su arquitectura es medieval, ya que data de finales del siglo XII.


Nosotros cuando fuimos de viaje a Navarra, que os recuerdo que yo tenía 12 años (ya ha llovido), dimos un paseíto por aquí, pero lo que en verdad hicimos fue ir al Paso de Roncesvalles, justo donde empieza el Pirineo, y que como dato curioso tuvo lugar la Batalla de Roncesvalles (para quien no sepa cuando se dio esta batalla fue en la época del Carlomagno, es decir, allá por el año 778, que este tío nada más que quería controlar y conquistar territorios, y ocurrió por esto), y aquí nos adentramos en el paraje natural que ofrece.

Como en la entrada de Irati también os voy a dejar un par de fotos de cuando estuvimos allí, si no las veis bien es porque son fotos tomadas de otras fotos.



Pues aquí voy a concluir esta entrada, porque la verdad que este viaje fue más bien en aspecto natural y esas cosas.


domingo, 27 de abril de 2014

La Plaza de Oriente de Madrid

Hoy seguimos con un poquito más de historia de Madrid, y hoy os quiero hablar de mi lugar favorito de esta ciudad, como seguro que vosotros también tenéis el vuestro.



Mi lugar se encuentra situado justo entre el Palacio Real y el Teatro Real, si justo ahí que hay una plaza rodeada de jardines y estatuas de mármol a ambos lados en los paseos que hay. 

Bueno pues bien, esta es la Plaza de Oriente, en la cual se puede ver esa estatua ecuestre, pedazo de estatua señores, de Felipe IV de la cual os voy a contar un poquito el por qué, así a simple vista, no es una estatua cualquiera, pues tiene sus sorpresas como los huevos kínder y nunca mejor dicho, porque la sorpresa está en el interior.



La historia se remonta a 1630, Felipe IV quería una escultura a caballo en su honor, al igual que su padre Felipe III, que se encuentra en la Plaza Mayor. 

En primer lugar, para empezar con esta obra el rey contó con la ayuda de Pietro Tacca, escultor italiano. 

Éste comenzó con sus bocetos, pero recibió una noticia de que el rey quería aparecer representado en corveta, es decir, con el caballo apoyado sobre sus dos patas traseras, algo que hasta el momento solo se había plasmado en pintura. 

Esto suponía una dificultad importante, por lo que pidió ayuda al pintor Velázquez, el cual le mandó varios bocetos al italiano para que se hiciera a la idea.


Pero claro el problema era el peso de la estatua, tenía que ver cómo equilibrar el peso del caballo y del jinete sin que se viniese abajo.

Para este dilema tan grande tuvo que pedir ayuda al genio del momento, al astrónomo y físico Galileo Galilei

Pronto encontró la solución y le dijo lo que tenía que hacer, tenía que construir la parte delantera de la obra de forma hueca y la trasera de forma sólida y maciza, actuando de contrapeso. Con esta fórmula se logró la primera estatua en corveta del mundo. 

Pero aún así tuvo algún que otro problema, ya que el rey al ver la estatua quedó tan disgustado por el poco parecido a su rostro que rápidamente pidió la elaboración de un nuevo busto, mientras la obra se guardaba en el sótano del palacio.

En 1640, se acabó la obra. Vamos ya me diréis vosotros que 10 años para hacer una estatua se dice pronto, ahora dices hazme una estatua y en 6 meses la tienes y envuelta en papel de regalo.


Espero que os haya gustado y nada para la siguiente, os contaremos más misterios e historias chulas de esta nuestra querida ciudad.

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